Contusión de costilla: causas, síntomas y cuidados

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Una contusión de costilla no difiere mucho de aquella que podemos observar en la piel después de recibir un golpe. Sin embargo, esta lesión en la pared torácica genera compromiso respiratorio.

Contusión de costilla: causas, síntomas y cuidados

Las costillas son huesos dispuestos en forma horizontal, cuya función principal es proteger los órganos ubicados en la caja torácica y en la parte superior del abdomen. Las mismas pueden sufrir una gran variedad del lesiones, entre las que destaca la contusión de costilla.

Los huesos humanos cuentan con 2 zonas bien delimitadas: una cortical y una trabecular. La región trabecular es mucho menos rígida y más vascularizada que la otra, por lo que es más propensa a lesionarse.

En términos generales, las contusiones son lesiones producidas por la ruptura de los vasos sanguíneos de una zona determinada. Una contusión de costilla no es más que la ruptura de algunos vasos sanguíneos de la zona trabecular del hueso y la formación de un hematoma.

¿Cuáles son los síntomas?

La sintomatología presentada por los pacientes con este tipo de injuria no varía mucho de la presentada por las personas con una fractura de costilla. El síntoma característico es el dolor en la zona afectada, el que aparece de forma inmediata al golpe.

El dolor por una contusión de costilla puede durar entre 3 y 6 semanas, aumentando con los movimientos respiratorios. Otros síntomas frecuentes que pueden presentar las personas son los siguientes:

  • Inflamación en la zona de la injuria.
  • Cambio de coloración en la piel o hematoma cutáneo.
  • Dificultad respiratoria.
  • Espasmos musculares en el lado afectado.
  • Aumento del dolor al toser, estornudar o moverse.

Principales causas de una contusión de costilla

Cualquier situación que pueda lesionar la pared torácica es capaz de generar una contusión costal. En este sentido, los traumatismos son la causa más frecuente. De hecho, estudios demuestran que las lesiones de pared asociadas a traumatismos son una causa importante de morbilidad y mortalidad.

Para que pueda existir la ruptura de los vasos sanguíneos es necesario que haya una transferencia directa de energía hacia la superficie ósea. De esta manera, situaciones como los accidentes de tránsitos, las caídas o los deportes de contacto pueden ser el origen.

También existen otras afecciones capaces de causar una contusión de costilla, tal es el caso de los pacientes con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o el hecho de levantar objetos pesados. Estas situaciones generan un aumento de la presión intratorácica y pueden causar la lesión.

Factores de riesgo

Existen ciertas condiciones que predisponen a las personas a sufrir una contusión ósea, a pesar de no ser una causa directa. Entre ellas destacan algunas enfermedades osteoarticulares, como la osteoporosis, la que debilita el tejido óseo y lo hace más propenso a romperse.

Las mujeres embarazadas también tienen más riesgo de sufrir fracturas y contusiones de costillas producto del aumento de tamaño del útero. Estudios demuestran que hasta el más mínimo golpe o un episodio de tos pueden originar una lesión de esta índole.

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¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico de una contusión de costilla se realiza con un interrogatorio de los síntomas y un examen físico adecuado por parte del especialista. El médico preguntará acerca de cómo ocurrió la lesión y los síntomas que aparecieron posterior a la misma.

También será necesario escuchar la respiración del paciente para verificar que la misma no se encuentre afectada. El especialista inspeccionará la zona en la que ocurrió la lesión en busca de algún hematoma, deformidad o hallazgo clínico de interés.

La clínica de una contusión y de una fractura es muy parecida, por lo que se indicará la realización de una radiografía de tórax. Este examen permitirá establecer la diferencia entre ambas lesiones.

Por último, puede ser necesaria la realización de otras pruebas, como una resonancia magnética o una tomografía, para descartar la presencia de lesiones en otros órganos y tejidos.

Tratamiento de una contusión de costilla

Las contusiones tienen un tratamiento muy similar a las fracturas costales, por lo que la cirugía no es necesaria casi nunca. Sin embargo, la lesión no debe ser vendada porque interrumpiría los movimientos respiratorios, incrementando el riesgo de padecer neumonía.

En este sentido, el reposo absoluto es una de las principales medidas para promover la correcta regeneración ósea. En caso de que sea imposible, disminuir las actividades diarias y evitar los movimientos bruscos suele ser más que suficiente.

Por su parte, el médico también puede indicar el consumo de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios como el ibuprofeno. En los casos más severos es posible que se inyecte un analgésico cerca de la zona lesionada.

La fisioterapia respiratoria puede ser de utilidad para aquellos pacientes que presentaron un compromiso respiratorio. Los ejercicios indicados ayudarán a las personas a recuperar la capacidad de expansión de la caja torácica.

Recuperación y recomendaciones

Una contusión de costilla no es una lesión tan severa como aparenta y tiene un tiempo de recuperación bastante rápido. El hueso debería de haber sanado en un período no mayor de 6 semanas, sin embargo, el mismo se puede extender hasta las 8 semanas, dependiendo de cada paciente.

Las recomendaciones que pueden seguir los pacientes no van más allá de guardar reposo y tomar los respectivos analgésicos. No obstante, algunas medidas para disminuir la inflamación y el dolor de la zona son útiles:

  • Aplicar hielo durante 10 o 20 minutos donde haya dolor.
  • Evitar fumar.
  • Dormir en posición semisentado y no hacerlo sobre el lado afectado.
  • No realizar actividades que generen dolor.

Contusión de costilla: una lesión particular

Las contusiones costales son injurias que cursan con una clínica muy similar a la que presentan las fracturas. Suelen tener el mismo origen.

No obstante, las contusiones son lesiones menos severas, ya que no existe la ruptura total del hueso, por lo que tardan menos tiempo en sanar.

Una contusión de costilla es una injuria que no debe menospreciarse. El dolor que desencadena puede generar una insuficiencia respiratoria.

Por ello, lo más recomendable es acudir al especialista cuando se sospeche de su presencia. Solo el profesional estará en la capacidad de dar un diagnóstico correcto e indicar el tratamiento acorde.

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