Cruz Roja prevé más conflictos y ayuda humanitaria en los 20 años próximos

Cruz Roja prevé más conflictos y ayuda humanitaria en los 20 años próximos

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) prevé más conflictos en el mundo en los próximos quince o veinte años porque no hay una convergencia de la comunidad internacional para aportar soluciones políticas a los problemas de ahora, y por las dificultades para que las grandes potencias resuelvan incluso las crisis más pequeñas.

Por eso hará falta más trabajo humanitario, según indicó hoy el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, en el coloquio “Principales retos humanitarios actuales”, celebrado en la Casa de América de Madrid.

Maurer se mostró preocupado porque la Cruz Roja nació para situaciones de emergencia, pero su presencia media es de 36 años en las diez mayores operaciones que acometió en su historia.

Si no hay consenso internacional para resolver los conflictos, probablemente habrá pocas ganas de desarrollar más el Derecho Humanitario Internacional, advirtió.

Así, Maurer instó a construir “consensos desde abajo” en la negociación con las partes enfrentadas para conseguir altos del fuego y llevar algo de tranquilidad a la población civil.

Subrayó también que el derecho humanitario es conocido, pero las partes en conflicto se olvidan de las leyes en cuanto comienza el enfrentamiento.

Señaló que atacar a personal sanitario es una violencia especialmente cruel por las víctimas del momento y porque se deja a gran parte de población sin asistencia médica.

“Se han convertido en objetivo prioritario porque a los soldados se enseña que hay que ganar a cualquier precio”, enfatizó.

Comentó que el 70 % de la capacidad sanitaria de Siria se ha perdido en los cinco años de guerra.

Valoró la resolución de la ONU de 2016 para proteger la asistencia médica en los conflictos, si bien lamentó que “no se está aplicando de manera adecuada”.

En las cumbres internacionales hay “palabras bonitas”, pero que no tienen consecuencias en la realidad, dijo.

Aparte de aumentar los medios humanitarios y utilizarlos más eficientemente, hay que reducir las necesidades con “compromiso político” y cambiando comportamientos irresponsables de quienes venden armas a zonas de conflicto.

Sobre la Convención de Ginebra y sus protocolos, dijo que no hay motivos para renegociarlos, sino que hay que aplicarlos.

No obstante, constató cuestiones actuales, como las guerras urbanas, no reguladas en detalle. Y sería preferible que los Gobiernos se pusieran de acuerdo en definirlas, como, por ejemplo, qué armas son ilegales.

También destacó la educación como necesidad “crítica” para los refugiados.

El director general español para la ONU, Javier Sanabria, defendió por su parte que los crímenes de guerra sean registrados para que lo autores rindan cuentas.

El secretario español de Estado de Cooperación y para Iberoamérica, Fernando García Casas, resaltó el compromiso humanitario de España y la voluntad de ir aumentado los presupuestos.

Sobre la venta armas por España, indicó que se realiza tras un “severo análisis” de la Junta de Exportación.

En el acto se proyectó la película “El último pediatra de Alepo”, del hispanoitaliano Carlo D’Ursi, que recrea la muerte del doctor Mohamed Wasim en un bombardeo mientras operaba a un niño.

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