Australia compra submarinos nucleares de EE.UU. tras nueva alianza con el país y Reino Unido

Australia compra submarinos nucleares de EE.UU. tras nueva alianza con el país y Reino Unido

Australia decidió invertir en submarinos nucleares estadounidenses y cancelar su contrato con Francia para comprar submarinos eléctricos y de diésel debido a un cambio de sus necesidades estratégicas, según dijo el primer ministro, Scott Morrison.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció un ambicioso pacto de defensa destinado a plantar cara a China en el Indopacífico.

Presupuesto australiano de defensa subirá por encima del 2,2% actual del producto interno bruto
El pacto, llamado AUKUS por las iniciales en inglés de los tres países anglosajones, tiene como objetivo reforzar la cooperación trilateral en tecnologías avanzadas de defensa, como inteligencia artificial, sistemas submarinos y vigilancia de larga distancia.

Como resultado, Australia informó a Francia de que rescindiría su contrato con la compañía DCNS, en la que el estado francés tiene una participación mayoritaria, para construir 12 de los submarinos convencionales más grandes del mundo.

Morrison señaló que la tecnología estadounidense de submarinos nucleares no era una opción para Australia en 2016. Hasta ahora, Estados Unidos sólo había compartido esa tecnología con Gran Bretaña.

Australia aún no ha decidido qué clase de submarino escogerá y no sabe cuánto costará la flota, dijo Morrison.

Sin embargo, señaló que el presupuesto australiano de defensa subirá por encima del 2,2% actual del producto interno bruto.

Nueva Zelandia
La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, dijo este jueves que vetará la entrada en las aguas de su país a los futuros submarinos nucleares australianos, en línea con la política antinuclear adoptada en la década de 1980.

Ardern subrayó en declaraciones a los medios en Wellington que tanto Australia como sus socios conocen «nuestra posición frente a las embarcaciones propulsadas por energía nuclear y armas nucleares» y, por lo tanto, entienden que «nuestra posición frente al veto de submarinos propulsados por energía nuclear en nuestras aguas se mantiene intacta».

La mandataria se refería a la política de desnuclearización adoptada después de que el buque insignia de la organización ecologista Greenpeace, el «Rainbow Warrior», fuera hundido en Auckland en 1985 cuando participaba en la campaña de protesta contra las pruebas nucleares que efectuaba Francia en el Pacífico.

El hundimiento del barco, que se atribuyó a los servicios secretos franceses, hizo que Nueva Zelanda se declarara zona desnuclearizada y prohibiera el despliegue, pruebas y almacenamiento de desechos nucleares, así como la escala de barcos de propulsión nuclear.

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